jueves, 24 de junio de 2010

agápe

la hospitalidad es una clara señal del avance de una civilización, y dentro de estas se encuentran individuos que hacen de ella un gesto extraordinario.
ofrecer al otro en la mesa lo mejor de nosotros mismos quizá no cambie el mundo, y me atrevo a un quizá, pero hará y nos hará felices por ese tiempo que compartimos.
el ruido de las copas las risas, los recuerdos que vienen y se instalan, la conversación que fluye podrían ser el premio para el anfitrión, si solo nos quedaramos en la superficie.
pero el premio es esa mirada que anhela el postre, esa mano que aun conversando no abandona la copa del vino que seleccionamos, y por supuesto ese instante de silencio frente al plato ofrecido.
todo esto lo aprendí en una única tarde en la Cinemateca donde fascinado vi La fiesta de Babette, una pequeña hermosa película de Gabriel Axel en base de una novela de Isak Dinesen, ya pasaron años desde aquellos días; la película es del 87, pero espero la lección no se me olvide





miércoles, 16 de junio de 2010

lugares

esta entrada esta dedicada a la cocina, así de claro y sin vueltas. y a aquellos a quien les gusta la comida saben que no hay un mejor lugar en la casa.
allí es donde la función de preparar el alimento para uno y para los otros se desarrolla y donde podemos de alguna manera desplegar nuestra creatividad si no hay otro espacio para ello en nuestra casa.
lo concibo como un espacio de alegría, y el estar allí mientras alguien cocina y ayudar en esa tarea -aunque sea para alcanzar un ingrediente de un estante alto- se redobla si es viernes a la noche y estamos además compartiendo una copa de vino.
es para otros el lugar de la obligación y la rutina, las prisas y el haber que hay y que hago con eso, pequeña sala de tortura para mentes mas allá de los sartenes- también esto existe que no son todas rosas-.
lo notable es que estos dos lugares suelen coincidir en el mismo, dependiendo de quien allí entre, o a veces para el mismo este lugar cambia entre uno y otro extremo.
esta propiedad no es privativa de las cocinas, claro esta, pero a mi me gusta creer que así es.
solo nos queda como tarea encontrar este lugar donde somos un poquito mas...
banana yoshimoto lo describe en kitchen, libro fundamental en este blog.
y samantha navarro nos alienta a buscar donde sea ese lugar...ah la letra es de la storni

...Creo que la cocina es el lugar del mundo que más me gusta. En la cocina, no importa
quién ni cómo sea, o en cualquier lugar que se haga comida, no sufro. Si es posible,
prefiero que sea funcional y que esté muy usada. Con los trapos secos y limpios, y los
azulejos blancos y brillantes.
Incluso las cocinas sucísimas me encantan.
Aunque haya restos de verduras esparcidos por el suelo y que esté tan sucio que la suela
de las zapatillas quede ennegrecida, si la cocina es muy grande, me gusta. Si allí se
yergue una nevera enorme, llena de comida como para pasar un invierno, me gusta
apoyarme en su puerta plateada. Cuando levanto los ojos de la cocina de gas grasienta y
del cuchillo oxidado, en la ventana brillan estrellas solitarias.
Sólo estamos la cocina y yo. Pero creo que es mejor pensar que en este mundo estoy yo
sola.
Cuando estoy agotada suelo quedarme absorta. Cuando llegue el momento, quiero morir
en la cocina. Sola en un lugar frío, o junto a alguien en un lugar cálido. Me gustaría ver
claramente mi muerte sin sentir miedo. Claro que me gustaría que fuera en la cocina...
Kitchen, Banana Yoshimoto.
y aqui samantha

lunes, 7 de junio de 2010

domingo a domingo

la tradición de ir a la feria marca mis domingos de forma casi militante, soy de los que cree que allí la mercaderia es mejor y mas barata y eso es razón suficiente para que domingo a domingo yo este presente.
pero no suelo confesar que miro las frutas y verduras con la codicia del coleccionador desbocado, algo similar me pasa con los libros, que al verlos imagino platos y, supremo momento, la reunión de amigos con quien compartirlos.
es este un lugar que me transporta a la infancia, y me mantiene en mi presente, hace que mi instinto de cazador, atenuado por opresoras cadenas de seda y algodón, se sacuda y este atento al acecho de solares naranjas, frutillas inocentes o no, e inolvidables cebollas.
Pablo Neruda en su Memorial de Isla Negra, nos lo advierte también en su poema Atención al mercado


Atención al mercado
(Fragmento)

Atención al Mercado
Que es mi vida!

Atención al Mercado
Compañeros!

Cuidado con herir
a los pescados!
Ya a plena luna, entre las traiciones
de la red invisible, del anzuelo,
por mano de pescante pescador
fallecieron, creían
en la inmortalidad
y aquí los tienes
con escamas y vísceras, la plata con la sangre
en la balanza.

Cuidado con las aves!
No toques esas plumas
que anhelaron el vuelo,
el vuelo
que tú también, tu propio
pequeño corazón se proponía.
Ahora son sagradas:
pertenecen
al polvo de la muerte y al dinero:
en esa dura paz ferruginosa
se encontrarán de nuevo con tu vida
alguna vez pero no vendrá nadie
a verte muerto, a pesar de tus virtudes,
no pondrán atención en tu esqueleto.

Atención al color de las naranjas,
al esencial aroma de la menta,
a la pobre patata en su envoltorio,
atención
a la verde
lechuga presurosa,
al afilado ají con su venganza,
a la testícularia berenjena,
al rábano escarlata, pero frío,
al apio que en la música se enrosca.

Cuidado con el queso!
No vino aquí sólo para venderse:
vino a mostrar el don de su materia,
su inocencia compacta,
el espesor materno
de su geología.

Cuidado cuando llegan las castañas,
enmaderadas lunas del estuche
que fabricó el otoño a la castaña,
a la flor de la harina que aprisiona
en corres de caoba invulnerable.

Atención al cuchillo de Mercado
que no es el mismo de la ferretería:
antes estaba ahogado
como el pez, detenido en su paquete,
en la centena de igualdad tremenda:
aquí en la feria brilla y canta y corta
vive otra vez en la salud del agua.

Pero si los frijoles
fueron bruñidos por la madre suave
y la naturaleza
los suavizó como a uñas de sus dedos,
luego los desgranó y a la abundancia
le dio multiplicada identidad.