sábado, 30 de octubre de 2010

fraternidad

esta claro que el ser humano tiende a la unión con sus compañeros de especie.
nos unimos para el amor y para la guerra , para construir pirámides o para contar viejas historias oídas mil veces ya. la del marino que no podía regresar a su hogar luego de la guerra o la del partido donde erramos ese gol por la mirada de aquella chiquilina que nos amaba.
todo nos sirve para la unión y esa unión es excusa para la copa que transforma el ámbito del bar en un recinto con reglas y modos propios.
la camaradería masculina ha hecho culto de esta instancia donde el espíritu del alcohol nos acompaña y entusiasma. y el bar, una de las puertas al templo del placer, se transforma en el espacio donde la fraternidad se exalta y donde nuestras diferencias se mantienen pero no nos separan. todo se mezcla en el bar en proporciones inexactas, amor, dolor, machismo y amigos, ternura y códigos de honor. en fin las vueltas de la vida y el omnipresente alcohol.
el gran poeta del tango enrique santos discepolo describe esto con universal maestría y la conjunción de raúl castro y jaime roos nos regalan otra joya con sabor a tango. (y aunque no lo dije algunas mujeres también van a los bares y comparten esto con nosotros)

cafetin de buenos aires

De chiquilín te miraba de afuera

como a esas cosas que nunca se alcanzan...
La ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después viviendo
igual al mío...
Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros:
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor.

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.

Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas:
(José, el de la quimera...
Marcial, que aún cree y espera...
y el flaco Abel que se nos fue
pero aún me guía....).



sábado, 23 de octubre de 2010

todo viene de china

esta expresión que suele escucharse habitualmente en las tiendas, también es cierta para una fruta deliciosa y popular como es el durazno.
compleja la relaciónque he mantenido con ellos a lo largo del tiempo, ya que casi no tolero la sensación que produce su aterciopelada piel en el paladar, pero su sabor y capacidad para refrescar hace que una y otra vez vuelva a ellos (siempre el placer y el dolor... ).
capaces de mutar para complacernos y generar al magnifico pelón, solución a todos mis problemas, no puedo mas que pensar en ellos, si quiero al instante, recuperar el verano.
viajeros de lata, que se han establecido en todo el mundo, lo que hace que casi olvidamos su oriental origen.
tanto es asi que hablaran sobre ellos la mexicana carmen boullosa, y el argentino luís alberto spinetta.


poema XII Durazno...

Durazno
miel de la uva,
fibra del pérsimon:
me ofreces un glosario de carnes
en cada beso.

***

y ahora el maestro spinetta y su durazno sangrando



lunes, 18 de octubre de 2010

visto del otro lado

si algo representa la diversidad es la variedad alimenticia de latinoamerica, donde hay de todo y todo se come de miles de formas diferentes. pero algo que amamos con particular emoción es la carne vacuna.
hemos adaptado a la vaca del norte al sur, a nuestros llanos y alturas, calores o frios y alli va ella acompañandonos camino al gastronómico sacrificio.
la hemos llevado a nuestras ollas, tortillas, empanadas y hallacas, mechada o desmechada y en especial a nuestras parrillas, punto de reunion induscutido en torno al fuego y el asado.
claro que pocas veces pensamos en el animal y su dolor (menos yo carnívoro confeso), pero latinoamerica que ama la música y a través de ella reflexiona, a creado dos obras maestras de la canción popular.
desde mi tierra, alfredo zitarrosa en su obra maestra guitarra negra, nos pone frente y sin rodeos, la experiencia del matadero solo consigno parte del texto, una maravilla en su totalidad y en su voz, les recomiendo busque la totalidad) y con igual maestría desde Venezuela, el gran simón díaz nos deleita con la vaca mariposa, una joyita a la hora de hacernos ver el dolor causado por nuestras cocinas, de la forma mas dulce posible (opte por una versión donde se lo ve rodeado por su pueblo y el amor que le tienen). ahí van los dos:

guitarra negra (fragmento)

...Temblando, con el frontal partido con el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... Balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita. . . Ahi se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de monstruoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quien que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habian dolido y que eran tantas partes, tan extensas. . . Y que pastando nunca habia dolido... Haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros... Y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos, Dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay for export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no habia pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... Y cayó detrás, también, y el cemento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquvó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha también cayó y tembló la tierra, tembló el marrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... De un marronazo en plena frente "for export" del Uruguay...

y aqui el maestro simón díaz


viernes, 15 de octubre de 2010

pequeños cofres de tesoros

esta mañana, porque hoy para variar escribo por la mañana, tengo ganas de comer nueces.
algo raro, ya que si bien me gustan, las asocio a la navidad y toda su parafernalia.
y me doy cuenta que al fjarlas en ese extremo del calendario, olvido muchos otros placeres que suelen adjudicarseles. tampoco percibo entonces, su cerebral formato y su ternura firme bajo la firme piel.
recuerdo la primera vez que me acerque a las nueces aun en el árbol, el asombro frente al portentoso gigante y la extrañeza ante esas gemas verdes y de fragancia no del todo agradable. y la mancha/marca que dejo en mis dedos y que prometía ser para siempre.
se me ocurre que las nueces fueron un presagio de la poesía y las marcas que habría de dejar en mi, ya en el árbol portentoso o en la mesa navideña.
por eso me asiste hoy un poeta, Humberto Megget de la celebrada generación del 45 en uruguay, y su libro Nuevo sol partido.

dile a las nueces que se partan solas
no me quedan fuerzas
llama al médico
dile a las nueces que se pongan tristes
no me quedan risas
llama al médico
dile a las nueces que no tengo verbos
ya no tengo verbos
llama al médico
dile a las nueces que me quieran siempre
dile a las nueces
llama al médico
dile a las nueces que ahora tengo versos
dile a las nueces que ahora tengo versos
dile a las nueces que ahora tengo versos
no llames al médico

domingo, 10 de octubre de 2010

atras ratones!!!

Tengo que volver a escribir, lo necesito como necesito ir al mercado, la feria como decimos acá. Y quien me impulsa a volver es el recuerdo del salado hijo de la leche: el queso.
Parte de la imagineria infantil, materia prima de la luna, alimento esencial de ratones y de pasta llena de ojos de un tiránico amarillo.
Pero esta pasta tiene una variedad tan grande como sabrosa y es en el mercado que podemos encontrarlo al alcance de la mano y boca terrestres.
Angelica Gorodischer en su disfrutable novelita (no es peyorativo, es cálida admiración) hace de esto una magnifica descripción:

....La cosa era así, don Leonel amaba la comida ni falta que hace decirlo. Cuando en alguna mañana tenia un rato disponible, sobre todo si Selene no andaba vigilandolo, se iba a recorrer el mercado central, a mirar, a comerse con los ojos, lo que comería esa noche o al otro día; andaba por los puestos de verdura acariciando las berenjenas y los tomates y las ciboulettes y los calabacines dorados; y por los de carnes mirándolos cortes y los colores de cada uno. Se detenía en las fiambrerias, olia los jamones, los chacinados, los encurtidos. Y los quesos, ah los quesos: "todos los dias un queso y al año un queso". De pasta blanda o de pasta dura, no importaba, los Brie, los Camembert, Neufchatel, Gerardmer, Malakofts y los de cabra de Saint Marcelin; los duros de grana, Cacciocavallo, Cheddar, Ementhal. El cafe en grano, el azúcar, las harinas, la miel, los aceites. Los panes de oro que eran por dentro blancos como la nieve. Volvía a casa maravillado, agradecido de vivir en un mundo de pulpas jugosas, de bocados crocantes, de rojos granos de sabor fuerte y amarillos dulces como una caricia, pensando en lo que comeria mañana o esta noche, o pasado mañana. Comería lo que le diera la gana: lo había visto todo y solo tenia que elegir. Le gustaba el olor de los manjares, le gustaba comer, le gustaba cocinar. Era enormemente feliz tanto en la cocina como en la mesa...